La energía renovable en España ha tenido un peso pequeño en relación con la demanda de energía primaria y de generación eléctrica, y ha sido principalmente representada por la energía hidráulica. Sin embargo, desde finales del siglo XX ha recibido un fuerte impulso por los diferentes Gobiernos. Así, el Plan de Fomento de las Energías Renovables (2000-2010) tenía como objetivo para 2010 generar el 30% de la electricidad a partir de fuentes renovables —proviniendo la mitad de la energía eólica—, el 12 % de la energía primaria y el 5,75 % de biocarburantes. Objetivo logrado para la electricidad (en 2010 se cubrió el 35% del total de la demanda eléctrica), quedando a las puertas del cumplimiento del 12 % de energía primaria (11,1 % en 2010).
La aportación del sector renovable a la economía española ha sido estimada en torno al 0,67 % del PIB y de dar empleo a entre unas 120.0003 y 200.000 personas en 2008, estando caracterizadas por una gran inversión en investigación y desarrollo y con una productividad elevada.
Destaca la importancia de la energía eólica, que ha cubierto durante el año 2010 el 16% de la demanda eléctrica, siendo así el tercer país en el mundo en cuanto a potencia instalada, por detrás de Alemania y Estados Unidos. No obstante, se trata del segundo en cuanto a la tasa de penetración en el mercado (tras Dinamarca). Además, desde el 2009, es la tercera fuente de energía eléctrica del país.
En 2005 España se convirtió en el primer país del mundo en requerir la instalación de placas solares en edificios nuevos y el segundo del mundo (tras Israel) en requerir la instalación de sistemas de agua caliente solar. Según Eurostat, en 2015 el consumo final bruto de energía en España procedente de fuentes limpias fue del 16.15%.
Según los informes de Greenpeace, la energía solar podría abastecer siete veces la demanda eléctrica que tendría la península en 2050.
Razones para apostar por la energía renovable
Se considera recurso no renovable a un recurso natural que no puede ser producido, regenerado o reutilizado a una escala tal que pueda sostener su tasa de consumo. Estos recursos frecuentemente existen en cantidades fijas o son consumidos mucho más rápido de lo que la naturaleza puede recrearlos.
Se llama reservas a los contingentes de recursos que pueden ser extraídos con provecho. El valor económico (monetario) depende de su escasez y demanda, y es un tema que preocupa a la economía. Su utilidad como recursos depende de su aplicabilidad, pero también del costo económico y del costo energético de su localización y explotación. Por ejemplo, si para extraer el petróleo de un yacimiento hay que invertir más energía que la que va a proporcionar, no puede considerarse un recurso. Algunos de los recursos no renovables son: el petróleo, los minerales, los metales, el gas natural y los depósitos de agua subterránea (siempre que sean acuíferos confinados sin recarga).
La contabilidad de las reservas produce muchas disputas, con las estimaciones más optimistas por parte de las empresas, y las más pesimistas por parte de los grupos ecologistas y los científicos académicos. Donde la confrontación es más visible es en el campo de las reservas de hidrocarburos; aquí, los primeros tienden a presentar como reservas todos los yacimientos conocidos más los que prevén encontrar. Los segundos ponen el énfasis en el costo monetario creciente de la exploración y de la extracción, con sólo un nuevo barril hallado por cada cuatro consumidos, y en el costo termodinámico (energético) creciente, que disminuye el valor de uso medio de los nuevos hallazgos.
Tipos de recursos no renovables:
- Combustibles fósiles
- Energía nuclear
- Minerales
Energías no renovables
Un recurso renovable es un recurso natural que se puede restaurar por procesos naturales a una velocidad superior a la del consumo por los seres humanos. La radiación solar, las mareas, el viento y la energía hidroeléctrica son recursos perpetuos que no corren peligro de agotarse a largo plazo. Los recursos renovables también incluyen materiales como madera, papel, cuero, etc. si son cosechados en forma sostenible.
Algunos recursos renovables como la energía geotérmica, el agua dulce, madera y biomasa deben ser manejados cuidadosamente para evitar exceder la capacidad regeneradora mundial de los mismos. Es necesario estimar la capacidad de garantizar el mantenimiento de tales recursos. En comparación con los combustibles fósiles la energía que se obtiene de recursos renovables causa un menor impacto en el medio ambiente.
Productos como la gasolina, el carbón, gas natural, diésel y otros productos derivados de los combustibles fósiles no son renovables.
El sol, el viento, los océanos, la biomasa y el interior del planeta proporcionan fuentes alternativas sustentables de energía.
Beneficio para el planeta
La explicación del porqué el surgimiento de las energías alternativas, influenciado por la preocupación del medio ambiente y del hábitat en que vivimos, ha superado las dimensiones científicas para llegar a la comunidad y ser tema de divulgación coloquial. Los problemas ambientales dejaron de considerarse parte de una visión fatalista e imaginaria, sino que han pasado de lo general a lo particular, siendo un problema que afecta a toda la humanidad.
"Vivimos en la sociedad del bienestar y del consumo donde las ideas de progreso o prosperidad se asientan en la explotación desmesurada de la naturaleza, carente de derechos e incompetente para generar deberes".
El origen de estas preocupaciones comenzó en la década de los años 70 al haber una concientización por el poder destructivo de la nueva tecnología y de la interdependencia entre procesos biológicos. Así fue como la naturaleza dejó de convertirse un simple objeto para convertirse en un sujeto de deberes y derechos, llevando implícitos valores que todos estaríamos obligados a respetar.
Se denomina energía alternativa, o fuentes de energía alternativa, a aquellas fuentes de energía planteadas como alternativa a las tradicionales clásicas. No obstante, no existe consenso respecto a qué tecnologías están englobadas en este concepto, y la definición de "energía alternativa" difiere según los distintos autores: en las definiciones más restrictivas, energía alternativa sería equivalente al concepto de energía renovable o energía verde, mientras que las definiciones más amplias consideran energías alternativas a todas las fuentes de energía que no implican la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo); en estas definiciones, además de las renovables, están incluidas la energía nuclear o incluso la energía hidroeléctrica.

Los combustibles fósiles han sido la fuente de energía empleada durante la revolución industrial, pero en la actualidad presentan fundamentalmente dos problemas: por un lado son recursos finitos, y se prevé el agotamiento de las reservas (especialmente de petróleo) en plazos más o menos cercanos, en función de los distintos estudios publicados. Por otra parte, la quema de estos combustibles libera a la atmósfera grandes cantidades de CO2, que ha sido acusado de ser la causa principal del calentamiento global. Por estos motivos, se estudian distintas opciones para sustituir la quema de combustibles fósiles por otras fuentes de energía carentes de estos problemas.
Las energías alternativas se dividen en dos grandes grupos:
- Fuentes de energía renovables (eólica, solar, biomasa, mareomotriz, etc.)
- Energía nuclear
Energía alternativa